Es bueno si logras pensar;
mira cuántos problemas
arreglados por esquemas
adecuados a su lar.
Mejor si logras respirar,
lento, muy hondo, y así
cesas la tristeza en ti
cambiando perspectiva
para bien, incentivas
tu siempre bello sonreír.
Para decirte lo que quiero decirte. Necesitaría entender al lenguaje de las flores al abrirse. O el lenguaje de su aroma al encantar. Para hablarte como el latir quiere hablarte. Debería escuchar al gozo del silencio al extinguirse. Cuando tu presencia provoca suspirar.
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