En mis átomos hay música,
exuberante en esencia,
de una noble cadencia,
y en ignición lúdica.
Sobreviviente única
de añoranzas quebradas.
Aquellas notas gastadas,
se alimentan del amor,
se escabullen del dolor,
y renacen encantadas.
exuberante en esencia,
de una noble cadencia,
y en ignición lúdica.
Sobreviviente única
de añoranzas quebradas.
Aquellas notas gastadas,
se alimentan del amor,
se escabullen del dolor,
y renacen encantadas.
Dejo a la mente flotar
hacia un cielo hecho de miel,
deseando encontrar aquel
endulzado explotar.
Preparándome a saltar
para jugar en una nube.
No importa más si tuve
que ver a mis alas atrofiadas,
a mis fuerzas incautadas,
pues hoy, mi terneza sube.

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