viernes, 12 de junio de 2009

El eterno eco de la primavera.

Escribiendo líneas que con suerte nunca serán leídas.

Pues el humano sincero que escribe,
es criatura en extinción e incomprendida.

Respirar de la vida.

Escuchar al corazón.

Componer una canción sin notas,
pero viva.

Tan simple es el motivo.

Escuchar viejas risas ajenas
a causa de nuevas ocurrencias mías.

Actuar a la altura
de lo valiosos que realmente son estos días.

No somos eternos,
sin embargo lo que llegamos a sentir,
por ello tan hermoso,
sí parece serlo.

No hay nada como sentir al mundo sonreír y poder verlo.

Enamorarse de un simple momento,
en un breve segundo del tiempo.
Y registrarlo en un verso.

Encontrar la solución a un terrible amargo,
imaginando sólo alguno de aquellos tersos besos.

Para que no se escape ésta magia,
me acompañan una caricia, un regazo,
y una expresión de alegría.

Un minuto en sus ojos,
y un verso en su sonrisa.

Me encanta cómo se dibujan las nubes,
y como brillan los colores.

Cómo,
cuando estoy contento,
me nace regalar algunas flores.

Amor en la vida, para todos los que lo pidan.

Tranquilidad en el alma, para los que sin descanso aman.

Recompensa al ritmo de tu corazón.

Vuelo,
Siento,
Vivo,
Canto, Te Amo.

Es tan simple la razón.

Reconocerte en un millón de personas,
en mis latidos, y en el perfume de las rosas.

Es creer en el eterno eco de la primavera.

En el paraíso de tu compañía,
que en la ternura, el alma recuerda.

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Squazmapoet

Tengo suerte de tener mis recuerdos. Son tan buenos amigos, tan nobles consuelos. Carecen de los fantasmas que a veces veo en el espejo. Son el legado de una vida afortunada, y son de ella un fiel reflejo.