miércoles, 10 de junio de 2009

Tierra.

Tan hermoso como fue.

Su gradualidad temporal casi imperceptible.

La llegada apresurada de la sombra,
tan apreciable como el afortunado compromiso
con el radiante venidero.

Sueños e ideas en la faz apropiada.

Fusiónes y reflejos
iluminando el mismo orbe de excepción
en la lenta e inhóspita generalidad.

Glorioso legado de lo hasta hoy
concebido como una esperada eventualidad.

Hogar de lo amado y apreciado
desde una impensable variedad de percepciones.

Hogar de lo inconmensurablemente amado y apreciado,
en cantidad y en calidad,
en lo agradecidamente personal.

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Squazmapoet

Tengo suerte de tener mis recuerdos. Son tan buenos amigos, tan nobles consuelos. Carecen de los fantasmas que a veces veo en el espejo. Son el legado de una vida afortunada, y son de ella un fiel reflejo.