Tan hermoso como fue.
Su gradualidad temporal casi imperceptible.
La llegada apresurada de la sombra,
tan apreciable como el afortunado compromiso
con el radiante venidero.
Sueños e ideas en la faz apropiada.
Fusiónes y reflejos
iluminando el mismo orbe de excepción
en la lenta e inhóspita generalidad.
Glorioso legado de lo hasta hoy
concebido como una esperada eventualidad.
Hogar de lo amado y apreciado
desde una impensable variedad de percepciones.
Hogar de lo inconmensurablemente amado y apreciado,
en cantidad y en calidad,
en lo agradecidamente personal.

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