miércoles, 10 de junio de 2009

Ella es un mar.

Me enamoro de un sueño
que ha vivido conmigo.

Quizá sea por ella
y su temple tranquilo.

O quizá una infantil fantasía
por lo no vivido.

Son unas manos tan suaves,
que me cubren los miedos.

Son dos manos de ángel,
derramando anhelos.

Miro y siempre estarán sus impresiones.

En dos mundos grandiosos,
dos hermosos marrones.

Lleva un nombre que no puedo mencionar.

Pues no es una,
ella,
es un mar.

De presencias y actitudes que admiro.

Que en un tan bello intangible
mi mente ha reunido.

Me entrego al tibio paso de sus dedos soñados.

Y en paz diurna respiro.

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Squazmapoet

Tengo suerte de tener mis recuerdos. Son tan buenos amigos, tan nobles consuelos. Carecen de los fantasmas que a veces veo en el espejo. Son el legado de una vida afortunada, y son de ella un fiel reflejo.